Desde los orígenes de la telefonía, sobre la tecnología telefónica se puede decir que todo ha cambiado salvo la idea central de proveer un medio de comunicación oral entre dos personas a larga distancia.
En la versión práctica más común hace cincuenta años, al levantar el tubo del teléfono sonaba una señal en la central local, y una telefonista se conectaba con el teléfono que llamaba, mediante un enchufe numerado. Recibido el pedido, la telefonista comunicaba al solicitante con el abonado solicitado mediante otro enchufe numerado, o se comunicaba de la misma manera con una central intermediaria más importante de la red. Así se iba guiando la llamada hasta llegar al nodo destinatario, y de allí al número llamado.



